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| sábado, 26 de septiembre 2009 |
| La juventud y Arrate |
| Autor: Anonimo |
| Por Julio Sarmiento,
Secretario Ejecutivo de la FECH
¿Puede un señor de pelo blanco representar a la juventud como Candidato Presidencial? Algunos quizás piensen que no y juren que la única manera de recoger las sensibilidad juvenil es a través de una cara que represente una generación similar. Seguramente el cerco comunicacional no les ha permitido leer el programa o entender el trasfondo de esta candidatura de izquierda.
Las nuevas plataformas comunicacionales hacer circular ideas breves, eslogan vistosos y conceptos a doc a esta "nueva generación". Pero qué tanto recogen la sensibilidad juvenil los candidatos que plantean mas de lo mismo? Muestran una imagen de "renovados" y se rodeen de caras jóvenes, pero mas allá de la forman en que difunden su programa, poseen muy poco de fondo de lo que podríamos decir es el deseo de la juventud, sus demandas o sus esperanzas.
Es muy fácil deslumbrar a toda una generación con farándula y videojuegos para después decir que es esta no quiere utopías, que se desentiende de la historia y mira hacia adelante en busca de "oportunidades" ¿Esta la juventud real de Chile o es la que conviene tener? No creo que la enajenación haya calado tan hondo como para aplacar los sueños de cambio de toda una generación. La juventud siempre se ha caracterizado por el idealismo (insensato o no), por la pasión y deseo de cambio, mas que por el conformismo y el continuismo. Eso es aquí y en la quebrada del ají. Nadie podía creer que a esa juventud se le puede representar o motivar sin apelar a estos aspectos. Se puede adormecer, ensimismar y atontar por algún tiempo, desviar su atención de los problemas reales y retenerlos un rato en el estilo de ropa, el cahuín de la farandula o en el pasatiempo personal. Se le puede quitar el tiempo libre para que vayan a las universidades a solo estudiar, para que se olviden de un entorno y se educan asépticos de problemas sociales.
Pero no por eso deja de haber en Chile una juventud transformadora y esta no es la que responde a las encuestas a acompaña a los candidatos presidenciales en sus actos. Esa es la juventud movilizada, la que fue parte de la "revolución pinguina"; la que en sus universidades forma federaciones; la que sale a la calle a protestar contra la injusticia; la que quiere otro tipo de educación; los que no están satisfechos con el voluntariado asistencialista como única solución social y discuten sobre una sociedad distinta.
Los jóvenes consientes y activos no son ajenos a la realidad de Chile, saben y entienden que existe un sistema socioeconómico que no reparte bien las riquezas, que genera problemas estructurales, que hace agua tratando de sacar a flote la salud o la educación. No van a poder ser convencidos de que eso es lo que hay, ni van a estar satisfechos de que les digan que cualquier alternativa distinta fracasó en proyectos pasados. Quien entiende la raíz de los problemas de Chile y se rehusa a volver el rostro, quien cree que las solución no es salir adelante solo, sino que hay toda una sociedad que levantar, solo se pueden imaginar el futuro como una sociedad distinta; radicalmente diferente a la actual.
Ninguno de los tres candidatos del sistema habla de esto; se empeñan en adornar y humanizar el presente para venderlo como futuro. Platean lo mismo haciéndolo parecer cool y moderno. Pero están subestimando a toda la juventud que no va a seguir convenciéndose de aguantar por mas tiempo lo que hay.
Arrate representa el pasado en sus años, apela a símbolos y principios históricos pero con perspectiva de futuro. Habla de un mañana sin la hegemonía del mercado, con mas y mejor estado, con buena educación al alcance de todos, con trabajo digno y salud oportuna. Los planteamientos del programa de la izquierda tienen un horizonte, un sueño irrenunciable que va mas allá de mirarse los pies; que aspira a nuevos vientos y a grandes cambios.
Por mucha televisión que vea la juventud chilena, jamás les van a arrancar estos sueños. No se les puede pedir que no aspiren a más, que confíen en los tecnócratas y pierdan el deseo plantear sus demandas y exigir soluciones ahora. Por mucho que se adornen los otros candidatos, jamás podrán convocar realmente una juventud retenida con chicle y adormecida en el conformismo. Por poco que me mencione en la tele, los jóvenes llamados a cambiar Chile... estamos y estaremos con Arrate.
Santiago, 23 de Septiembre de 2009 |
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